viernes, 16 de septiembre de 2011

FELICES AMISTADES DE ANDRÉS CAICEDO


                                         
A decir verdad yo nunca he matado gente. Mi Graciela es la que se encarga de eso. La señora García pensaba todo lo contrario. Pero en ese caso era problema suyo ¿no? Lo cierto es que la que hace los trabajitos es Graciela. Claro que yo la ayudo en ciertos aspectos. Detalles que hacen que cuando ella mate pues que mate bien. Allí se acabo todo. Y nosotros podemos seguir caminando tranquilos  y felices por las calles de Cali. Por eso es que los trabajos son obra de los dos. Aunque. Lo repito. La que mata es Graciela. Anoche en la fiesta se me perdió de vista porque como que estaba muy interesada con ese italiano  de lo mas pinta que le llego a Cecilia  ella no ha podido explicarle  bien a nadie por qué el tipo está en su casa. Balbucea  algo acerca de un intercambio. Pero lo que dice todo el mundo es que sabían que hubiera intercambio con gringos pero nada de italianos  y a esta objeción  Cecilia se queda callada  a lo mejor hasta sonriendo. Cuando Graciela se me perdió me puse a preguntarle a todo el mundo si la habían visto. Y hasta la señora García me dijo que la había visto con el italiano. La busqué por toda la casa pero no apareció. Ya tarde. Cuando estaba sacando el carro fue cuando la vi: venia  cogida de la mano con el italiano  y riéndose como niña de once años. Yo le dije hola y ella me dijo hola y el italiano dijo sesepi y quiso seguir con ella para adentro. Pero Graciela dijo que no. Que se tenía que ir  por que yo me iba. Entonces el italiano  le soltó la mano diciendo metibonito  y sonrió con esa cara angelical suya y se entro a la fiesta de nuevo.  Tuvimos que esperar a la buena de la señora  García que tuvo  que desembarazarse del actor Ochoa quien ya la estaba invitando a su apartamento y todo eso. Y cuando ella se monto en el carro estaba más bonita que nunca. Yo le pregunte después a Graciela que qué había querido decir el italiano  con esa vaina  de Metibonito,  Pero ella no me contesto: nada más alzo los hombros  y se dedicó a mirar  las rayas blancas de la carretera. La señora García estaba estrenando perfume, y de ves en cuando nos miraba a los dos con esa sonrisa suya y nos mandaba besitos con la punta de los dedos.

Figúrese si mi ayuda habrá servido para algo: por ejemplo. Cuando matamos al señor Bernal. Yo tuve que pararme tres horas en la puerta de su casa para no dejar entrar a nadie , pensando qué diablos estará haciendo esa mujer  carajo:  porque tres horas al lado de una puerta son tres horas, y sobre todo en una ciudad como Cali. Pues tuve que despachar a un muchacho  que traía un vestido para el señor Bernal. y a otro que venia a cobrar la cuenta de la droguería. Graciela me contó después que el señor Bernal. Era en extremo tímido, de Allí el motivo de la tardanza. Pero que eso no se volvía a repetir. Así me lo prometió. Y todo arreglado.  Si. Porque tres horas de espera ante una puerta es para volver loco a cualquiera. Sobre todo que yo había quedado de llevar  a cine a Angelita. Y ese día se me armó todo un lio  por la tardanza y no valió nada que yo  le explicara que había tenido que esperar tres horas en la puerta del señor Bernal.  Bueno. Y hablando del señor Bernal. Yo opino todo lo contrario de Graciela.  Para mi era un perfecto y divertidísimo cínico. Pero si ella fue la que lo mató debe tener razón en cuanto a qué era tímido.  ¿no?

En nosotros todo ha funcionado bien  desde que nos conocimos  El que ella se encargara de matar a la gente mientras yo solucionada los asuntos colaterales surgió entre los dos como un pacto repentino. Sin necesidad de hablar. A ella le gusta su ocasión  y a mi la mía  eso es lo importante.  Que estemos a gusto con lo que hacemos. que nos agrade caminar juntos y pararnos cara al cielo debajo de la lluvia y no perdernos una sola fiesta y reír mucho e ir a cine  de vez en cuando. Pero sobre todo ser amigos  de la señora García, porque con ella siempre andamos  por los grilles, de jóvenes  y cuando hay una pelea ella es la primera que hace a puestas. Y al que gane se lo lleva para su casa y allá le enseña todo lo que sabe  y nos llama al otro día bien temprano para contarnos todo.

Bueno. Graciela volvió a salir con el italiano ése.  Ayer estábamos cerca del estudio comiendo conos cuando frenó al lado de nosotros en el carro de Cecilia  y nos gritó  ¡picuestiba  machu¡ y Graciela pegó un berrido de felicidad  al verlo y corrió a su carro como si yo no importara para nada  pero de aquí no me muevo. Dije. Yo vamos a ver quién gana. Y si señor. Allí mismo me crucé de brazos  hasta que ella me preguntó qué hubo hombre. no te vas a subir o qué Mterino cuyo cuyo.  Estaba diciendo ahora el italiano  y yo le respondí ajá. Come mierda.  Te digo que comas  mierda italiano marica  ¿esto si lo entendes? Yo hablo en caleño.  Italiano y diciendo eso comencé a subirme al carro. Italiano mierda es lo que debes comer. Y no me había dado cuenta que el tipo se estaba poniendo verde  desde hace mucho rato y cuando  acabé  de sentarme el hombre grito  ¡pequé  ceccipe tautaro  pecas¡ y se tiro a agarrarme de la camisa y yo estaba con la boca abierta  de lo más azarado, porque no tenia ni idea quel italiano  entendiera caleño  y ya me iba a estampar una trompada en la cara cuando intervino  la maravillosa Graciela:  le dio un beso en la mejilla y con eso el hombre se fue calmando. Pero todavía seguía diciendo  milano milana  quesigato y yo lo que hacia era mirar a Graciela para que me tradujera lo que el tipo estaba hablando. Pero ella como que se había olvidado de mi desde hace tiempos.  Lo único que hacia era devorárselo  con los ojos. Después cuando estábamos por la plaza  de caycedo, el italiano volteo a verme y me dio unas palmaditas en el hombro. No es ni mala persona el tipo.

Por la tarde. Graciela llamo a Cecilia  para ver que era lo qué íbamos”  hacer. Pero Cecilia tenía gripa  de Hong Kong . De modo que hubo que llamar a maría Fernanda  para que le hiciera pareja al italiano  porque ni modo de contar con la señora García. Ella amanece emberrinchada  uno que otro día.  Y por más que se le ruega nada. Cogimos hasta potrerito y el italiano estaba muy contento y todo mirando vacas y árboles de guayaba  y a cada rato le daba besos a maría Fernanda  que nos miraba como agradeciéndonos. María Fernanda es una muchacha pelinegra de ojos verdes y algo estúpida. Pero de muy buenos sentimientos. La conocimos dos días después de que Graciela mato a su tío. El señor Luján. A decir verdad  no le hicimos ningún mal a maría Fernanda  porque la muerte del señor Luján  le dejo un lote en cuidad jardín.  Y cuando no tenemos nada que hacer nos vamos para allá  a construir una piscina. Cuando le propusimos hacer aquello al italiano  el hombre respondió  yeca teteri y de buena gana nos fue a dar una manito. Como lo ven. Ya estamos haciendo buenas migas,


Cuando la señora García no quiere jugar con nosotros  y nos aburrimos recordamos la vez  aquella un 24 de diciembre  a las once de la noche en la que matamos al niño.  Eduardo san clemente diez.  Si algo es cierto  acerca de Graciela  es que cuando  hay una buena oportunidad. No pierde tiro: no fue si no verlo y acariciarle la cabeza  para resolver hacer el trabajito. Pero para que todo saliera como siempre a la perfección  yo tuve que acostarme con su mamá. Doña Marta diez  de san clemente. Una vieja de cuarenta años  no muy mala del todo. Con las arugas apenas  recién saliditas  y ella contándome  cuentos de su difunto  marido quen  paz descanse mientras Graciela  trabajando al niño  y yo doña Marta  cuéntame más de su marido ¿no?  Y doña Marta dejemos de hablar ya del señor ese ¿tenemos que seguirnos viendo no? Y yo claro  eso ni siquiera se pregunta doña Marta. El niño Eduardo san clemente diez Tenia una nariz  pequeñita y una boca que jamás la cerraba completamente. Como listo a preguntar algo. Nosotros seguimos visitando a doña marta de vez en cuando pero por cortesía nada más Naturalmente.  Claro que cuando recordamos  a la señora García podemos divertirnos más. Pero es que es penoso hacerlo. Entonces simplemente me contento con mirar el bello rostro de Graciela, pasarle mis dedos por sus ojos y decirle al oído  que nadie puede separarnos. Decirle eso para que ella sonría. Feliz.  y me apreté la mano y me repita una vez más  que tuvo que matar a angelita  porque ya se estaba metiendo demasiado conmigo y yo le digo que no me tiene por qué pedir disculpas . que la vida es así  y que si ella lo hizo  pues está bien hecho . No sabemos palabra  que no sabemos desde hace cuanto es que estamos andando juntos. Pero es maravilloso sentirnos así de próximos. Saber que podemos tocarnos  con solo estirar las manos.  Angelita tenía  una cara pálida  y como suplicante: la señora García la quería mucho. Decía que era la mujer mas encantadora  que había conocido en su vida. Y cada vez que me decía eso me ponía en un aprieto  palabra que si. Porque yo la quería. ¿no? Pero a decir verdad me estaba incomodando un poco. Ya no podía asistir con absoluta libertad a los lugares que Graciela me señalaba cuando iba a matar a alguien por ejemplo. Cuando lo del bombero. Llegue tan retrasado que ya el tipo estaba boca arriba en la mesa de billar mientras Graciela me esperaba fumando pacientemente. Las cosas no pueden seguir así hermanito. Me dijo y allí mismo pensó en matar a angelita. Pero jamás me lo comunico hizo el trabajo sola. Y eso es precisamente lo que no me acaba de gustar de todo esto.  Una vez que ya todo estaba arreglado.  cuando angelita se perdería para siempre  de las calles de nuestra ciudad fue cuando me avisó Ni modo. Pensé yo. No hay nada que hacer. Y no se hablo más del asunto. Estábamos invitados a tomar café con leche  y a matar a la señora García.

Cecilia ya se mejoro  y como que estaba de muchos amores con el italiano  así que la pobrecita de maría Fernanda  ha quedado desplazada. Ayer por la noche estuve por allí andando  con el tipo. Nos conseguimos dos muchachas  por la Avenida de las Américas  ya llegando a la fuente de los bomberos. Pero no se pudo hacer nada porque resultaron bastante ariscas. Entonces el italiano se puso hecho un cuete  y las sacó a patadas del carro gritándoles  vejiga vejiga bretonato. Ñop.  oí deco tirume: pesito  Así que al fin de cuentas  y como a las cuatro de la mañana  estábamos con las manos vacías.  yo le dije que lo mejor que podíamos hacer  era despertar a Graciela y Cecilia  que carajo. para eso las tenemos ¡Tenemi  tenemi!  Grito el italiano y arrancamos para la casa de Cecilia quien me conto que el actor  Ochoa  había  estado preguntando por la señora García. De modo que no hay que descuidarse. Apenas le dije eso a Graciela se le salieron dos lagrimones  del tamaño de Cali. Es que recordarla a ella es lo mas triste que le puede pasar a uno.
El italiano se va dentro de cuatro días. De modo que hay que ir pensando en algo  para despedirlo. Sé que Cecilia no lo quiere demostrar. Pero está triste y eso que no hablar de maría Fernanda. Pero Graciela. Tenemos que decirles  que no se metan en camisa de once varas  que en Cali hay  infinidad  de tipos  que darían todo por acostarse con ellas  que aprendan a tomar de la vida lo único que se pueda porque si no. Qué se va a poner hacer uno cuando llegue a viejo.

Señoras y señores. cuando Graciela se ríe se le forman dos  hoyitos  a lado y lado de la boca y los ojos como que le cambian de color. Su pelo es ceniza  y le cae mas abajo  de los hombros. Ayer acabamos de construir la piscina de María Fernanda y todos fuimos a bañarnos  en homenaje a la señora García  y a Graciela le dio por matar al italiano. Se bailó mucho  y maría Fernanda nos presentó a Roberto  Adams, como los chicles  ja ja. Y el tipo nos cayó  muy bien  a todos  según la encuesta que hicimos  entre los invitados. Así estamos mas o menos organizados.  Señora García  fíjese que el italiano gritó metisca  ateme  y se hundió de una ya ve.  Y usted diciendo que las cosas eran al revés  le repito que yo no mato gente. Que Gracielita es la que se encarga de eso.  Hombre, ese Roberto Adams es un muchacho simpático. Se ve que María Fernanda  se ha puesto a seguir mis instrucciones  cómo le parece